lunes, 10 de septiembre de 2012

Enfermedad cardiovascular en los miembros inferiores. LA NACION. Fabiola Czubaj

Salud

En las piernas, una amenaza silenciosa


Un estudio muestra que uno de cada tres pacientes con infarto cardíaco o cerebral tiene aterosclerosis en los vasos periféricos; sin embargo, sólo una pequeña proporción tiene algún síntoma


 
Por  Fabiola Czubaj
LA NACION

n mal subestimado. Foto: LA NACION Su avance en los vasos sanguíneos de las piernas puede ser tan silencioso que en la mayoría de los pacientes cardíacos no produce síntomas. Y, cuando lo hace, muchos ni siquiera recuerdan mencionárselos al médico. Sin embargo, el pronóstico de la aterosclerosis en los miembros inferiores es más grave que cuando se instala en las arterias del corazón.
Un seguimiento de todos los pacientes que llegaron a la Unidad Coronaria del Hospital Italiano con un infarto mostró que 1 de cada 3 padecía enfermedad vascular periférica (EVP), principalmente en las piernas, y que sólo el 7% había tenido síntomas. El más característico es una sensación de debilidad, malestar o dolor en las piernas al caminar que se conoce como claudicación intermitente y desaparece con el reposo. Pero también lo son la aparición de úlceras, necrosis, gangrena o dolor crónico en reposo que desaparece cuando, por ejemplo, se cuelgan las piernas de la cama.Para no llegar a eso, hay que mantener a raya los factores de riesgo de la enfermedad coronaria, sobre todo el tabaquismo (el 80% de los pacientes con claudicación intermitente fuman 2 atados o más por día) y la diabetes. También están la hipertensión y la dislipemia.
"Detectar la aterosclerosis permite ser más agresivo con los tratamientos preventivos para evitar un problema mayor", dijo el doctor Ignacio Bluro, jefe de la Unidad Vascular Periférica del Servicio de Cardiología del Italiano y director de la II Jornada de EVP del Instituto de Medicina Cardiovascular del hospital, en la que se presentó el estudio. Cuando la aterosclerosis "sale de su casa original", que son las coronarias, "es como si hiciera una metástasis, y a mayor extensión, mayor daño", agregó.
Por su parte, la doctora María Cristina Zurru, jefa de la sección Enfermedad Cerebrovascular del hospital, recomendó no subestimar ningún síntoma (ver infografía). "Es probable que los mismos factores que causaron los problemas en las piernas lleven a tener un trastorno en los vasos del cerebro, la aorta abdominal y las coronarias -indicó Zurru, codirectora de la jornada-. Cuando se detecta un problema en la «cañería», hay que iniciar un tratamiento agresivo de los factores de riesgo y cerciorarse de que los controles sean regulares."
Aseguró que no es lo mismo ser hipertenso, por ejemplo, y tener las arterias sanas que serlo con las arterias enfermas.

Hace dos años, la revista JAMA publicó un estudio sobre 7000 personas que sentó precedentes. Halló que el 30% de los mayores de 70, o de 50, si fuman o son diabéticos, tienen EVP y más de la mitad lo ignora. "Cuando un paciente tiene enfermedad ateromatosa y factores de riesgo cardiovascular, puede tener la enfermedad en otras partes del cuerpo", dijo.
Eso incluye la insuficiencia renal, un factor de riesgo vascular independiente. "Un paciente en diálisis tiene entre 15 y 30 veces más posibilidades de tener enfermedad cardiovascular que una persona con buena salud renal", indicó el doctor Guillermo Rosa Diez, jefe del Servicio de Nefrología del Italiano.
Señaló que las dos primeras causas de ingreso a diálisis son la hipertensión y la diabetes no controladas. "Por un lado, el riñón es víctima de la enfermedad vascular, pero también, a medida que empeora la función renal, aumentan las posibilidades de desarrollar enfermedad vascular", agregó.
Los riñones también sufren por los distintos tratamientos farmacológicos. De ahí la importancia de un enfoque multidisciplinario. "Sin embargo, vemos pacientes que consultan a uno y otro médico, y que llegan al hospital con la emergencia. En el país, estos casos son la mayoría", dijo el doctor Carlos Rojas Matas, subjefe del Servicio de Cardiología Intervencionista del Hospital Italiano.

La doctora Gala Santini, traumatóloga del Sector de Medicina y Cirugía de Pie y Tobillo del Servicio de Ortopedia y Traumatología, opinó que trabajar en equipo "permite indagar si un paciente que consulta por un juanete, por ejemplo, pero también es diabético o hipertenso, consultó o no con el especialista. Estos pacientes necesitan ese control, aunque mi responsabilidad termine en indicarles un par de plantillas".
Pero hay un papel que es fundamental, sobre todo en la prevención: el del médico clínico. "Actúa como un director de orquesta", dijo Zurru. Y el doctor José Alfíe, de la Unidad de Hipertensión del Servicio de Clínica Médica del Italiano, aceptó el desafío. "Digamos que soy el más importante acá, entre los especialistas -bromeó-. Ahora... hay que ver si como director estos músicos me hacen caso."

Prevenir las úlceras

Un seguimiento de siete años en pacientes a los que se les había amputado una pierna en el Hospital Italiano reveló una mortalidad elevada: 18/100 pacientes por año. "El 54% de los 59 pacientes amputados entre 2003 y 2010 habían fallecido por enfermedad cardiovascular e infecciones", precisó el doctor Ignacio Bluro. Por eso, insistió en evitar las úlceras en las piernas. Y, si aparecen, "el tratamiento debe ser tanto dermatológico y ortopédico como vascular, para una llegada adecuada de la sangre" a la lastimadura.

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